17 jun 2012

"Todo se ha ido como lágrimas en la lluvia"

Hoy por la mañana al darme una lectura virtual por "El País" y "El mundo" no pude evitar sentir tristeza por la terrible situación social y económica que atraviezan los españoles. Leía que a pesar de las críticas internas, el Gobierno español pidió un préstamo de 100.000 millones de euros al Eurogrupo, para salvar a las entidades financieras con dificultades en el país. Para calmar a la opinión pública, el gobierno aclaró que no se trata de un rescate sino de un apoyo económico y financiero, bajo una estricta supervisión del Fondo Monetario Internacional. El vocero de Rajoy tratando de vender un cuento, como si la gente en la calle no sintiera la crisis, como si el 50% de jóvenes sin trabajo no entendieran de alarmas financieras, como si los reajustes al gasto público no significaran precariedad y desesperación. Me sumo a la voz de Rosa Díez y le pido a Rajoy que repita conmigo "RES CA TE es RES CA TE".
Es que a los efectos de la feroz crisis hay que sumarle el cinismo de los gobernantes, y es entonces cuando la impotencia de los ciudadanos se torna insoportable. Si sabremos los argentinos de este tipo de sensaciones. Incertidumbre, miedo, precariedad, bronca, y decepción son algunos de los sentimientos que expresan en las columnas y los blogs miles de españoles, entre ellos Rodolfo Serrano, periodísta y escritor nacido en el barrio Vallecas, al sur de Madrid. Barrio construído por inmigrantes, reconocido por la lucha laboral y por los lazos de solidaridad, con la actividad vecinal más fuerte de todo Madrid. El pasado 15 de junio, Rodolfo publicaba en su blog , bajo el título "¿Qué puedo hacer?" las siguientes palabras:
"Escribo cada vez menos de política. Poco de economía. Me aterra la situación actual. No sé qué será de mis nietos. no sé qué será de mi corto futuro. Escucho. Miro. Me da la sensación de que estamos asistiendo al comienzo de un apocalipsis. Leo testimonios terribles. Leo como sube el paro, la pobreza. Leo predicciones tremendas. Leo sobre los mercados sin saber exactamente qué es. Y, sin embargo, las consecuencias de un mercado feroz, brutal, está escrito en las calles.
Ahora todo ha acabado. Hemos perdido muchos más derechos que los de el límite de la temporalidad. Perdemos cada día derechos en sanidad, educación, empleo. Y no es por culpa de los sindicatos. Son derechos que jamás se recuperarán. Todo se ha ido como lágrimas en la lluvia. Y no sabemos qué hacer. Cómo luchar. Yo, al menos, no lo sé. Sólo sé que las diferencias entre los que peor viven y los que mejor viven, han aumentado hasta situarse en siete veces. Más que en cualquier país de Europa.La crisis no afecta a todos por igual. Y, sin embargo, los culpables más claros de esta crisis tienen todas las ayudas que necesiten. Y sus responsables viven siete veces mejor que cualquier ciudadano.
Es triste. Indignante. Y no sé qué podemos hacer. A veces creo que sólo sobrevivir."